LA MALDICIÓN DEL USS INDIANAPOLIS

Actualizado: sep 30

Es el mes de julio del año 1945 y la segunda guerra mundial se encuentra a escasos

meses de cesar, un crucero, el USS Indianápolis realizaría su última misión militar.

A mediados de julio Estados Unidos comenzaba a experimentar con sus nuevas

armas atómicas (Proyecto Manhattan) en el desierto de Nuevo México, a expensas

de dar a conocer al mundo sus nuevos inventos destructivos que acabaría con la

vida de cientos de miles de desfavorecidos.


Ya construidas y decididas para el uso militar, fue encomendada una misión ultra secreta

al crucero militar mencionado que quedaría marcado por su trágico destino como una de las historias malditas mas recordadas en los anales de la navegación Estado-Unidense,

de los mas de 1100 hombres que ese barco transportaba solo unos 300 lograron sobrevivir.


El contexto y las causas de lo sucedido nada tuvieron que ver con la bomba que transportaban y depositaron en su destino.


El Indianápolis hizo su entrega en la isla de Tinian el 26 de julio de 1945. La misión era de alto secreto y la tripulación del barco desconocía su cargamento. Después de dejar su carga, el Indianápolis navegó hasta el cuartel general del ejército estadounidense en el Pacífico en Guam (una pequeña isla) y recibió órdenes de encontrarse con el acorazado USS Idaho en Leyte Gulf en las Filipinas para prepararse para la inminente invasión de Japón.

lo que sucedería la noche siguiente al llegar a su destino nadie lo sospecharía...


Poco después de la medianoche del 30 de julio, a medio camino entre Guam y el golfo de Leyte donde se dirigían para estacionar en las Filipinas, un submarino japonés torpedeo el crucero americano e hizo estallar el Indianápolis , provocando una explosión que partió el barco y provocó que se hundiera en aproximadamente 12 minutos junto con unos 300 hombres atrapados dentro.


Otros 900 restantes saltaron al agua, gracias al entrenamiento previo de simulacros de emergencia en caso de naufragio o hundimiento a la deriva que habían practicado, acciones que llevarían a su fruto, porque gracias a esto una gran parte de la tripulación pudo salvarse y tirarse al agua.

Desgraciadamente las balsas salvavidas eran mínimas pues el navío no estaba preparado para tal situación y la mayoría se mantenía aflote por los chaleco salvavidas.


muchos murieron por ahogamiento, deshidratación o heridas por la explosión, pero lo que les sucedería a aquellos desfavorecidos que no se hundieron con el barco seria mucho mas trágico. El destino les preparaba una muerte mucho mas lenta siendo despedazados y devorados en vida por el temible Tiburón blanco del pacífico junto a manadas de tiburones tigre, una bestia colosal que puede alcanzar a medir mas de 5 metros sobre todos los individuos hembras.

Estos alertados por el olor de la sangre y combustible que desprendía el barco, alrededor de un millar de tiburones se sirvieron festín con los náufragos.


Poco a poco fueron cayendo en promedio de unos 60 hombres por hora, otros optaron por beber agua de mar debido a las alucinaciones y caer intoxicados muriendo para no ser pasto de tiburones.


La ayuda no llegó hasta cuatro días después, el 2 de agosto, cuando un avión antisubmarino que patrullaba de rutina se topó con los hombres y pidió ayuda por radio.

Era un hidroavión que hacia su reconocimiento diario el que encontró a los hombres varados en medio del vasto océano y no daba crédito de lo que veía, al final aviso al ejercito para socorrer a los desfavorecidos. Tan solo menos de 300 hombres consiguieron salvar sus vidas de los casi 1000 hombres que servirían de alimento para los voraces tiburones.


Sin dudas una maldición cual parece acompaño en todo momento la expedición del

USS Indianápolis y que su destino pareciese sellado por la providencia desde que zarpó

al ser encomendado para transportar una carga atómica que costaría la vida de miles de japoneses, acabando con civiles de la manera mas brutal posible.




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